Los hechos
- Comedia del Siglo de Oro español, publicada hacia 1630 y atribuida tradicionalmente a Tirso de Molina
- Narra cuatro burlas de Don Juan Tenorio: Isabela, Tisbea, Ana de Ulloa y Aminta
- La estatua de don Gonzalo, el convidado de piedra, lo arrastra a los infiernos
- Su autoría sigue disputada entre Tirso de Molina y Andrés de Claramonte
El burlador de Sevilla y convidado de piedra es una comedia del Siglo de Oro español, publicada hacia 1630 y atribuida tradicionalmente a Tirso de Molina, que narra las burlas de Don Juan Tenorio a cuatro mujeres antes de ser arrastrado a los infiernos por la estatua de un hombre al que ha matado. La obra fija el mito de Don Juan, el gran seductor que la literatura europea repetiría durante siglos.
Tirso de Molina, fraile mercedario y dramaturgo, es el nombre que la tradición asocia a este texto desde su publicación. La Real Academia Española y buena parte de la crítica lo mantienen como autor de referencia, aunque la Consejería de Cultura y otras instituciones que han estudiado el manuscrito reconocen que la cuestión no está zanjada.
El convidado de piedra, ese personaje que da subtítulo a la obra, resume su lógica interna: la burla se paga, tarde o temprano. Es este mecanismo el que convirtió una comedia concreta en un mito universal, capaz de reaparecer en Molière, Mozart o Zorrilla.
¿Qué es «El burlador de Sevilla»?
«El burlador de Sevilla y convidado de piedra» es una comedia del Siglo de Oro español, publicada hacia 1630 (c. 1630) y estrenada en 1616. La acción se desarrolla en tres escenarios: Nápoles, Tarragona y Sevilla, en ese orden.
Existe una versión anterior del mismo argumento, «Tan largo me lo fiais», representada en Córdoba en 1617 por la compañía de Jerónimo Sánchez. La relación entre ambos textos es uno de los puntos que la crítica sigue discutiendo, y se retoma más abajo, al hablar de la autoría.
La obra está considerada el texto que fija por primera vez el mito literario de Don Juan, uno de los personajes más universales del teatro español. Los especialistas lo sitúan, como aportación española a la cultura occidental, en una posición comparable a la de Don Quijote.
Argumento: las cuatro burlas de Don Juan
La obra se estructura en torno a cuatro engaños sucesivos, cada uno con una víctima, un lugar y un método distintos. Es esa repetición con variaciones lo que construye el retrato de Don Juan como burlador sistemático, no como un seductor ocasional.
La duquesa Isabela, en Nápoles
Don Juan se hace pasar por su prometido, el duque Octavio, para seducirla. Isabela lo descubre al querer alumbrarlo con un farol y huye saltando a los jardines desde la habitación real. Su tío, don Pedro Tenorio, embajador de España, lo ayuda a escapar y miente al rey diciendo que no pudo alcanzarlo.
La pescadora Tisbea, en Tarragona
Don Juan naufraga en la costa tras huir de Nápoles. Su criado Catalinón lo saca del mar; Tisbea, que oyó su grito de socorro, lo socorre. Mientras ella envía a Catalinón a buscar pescadores, Don Juan la seduce esa misma noche en su cabaña y huye después con las dos yeguas que ella había criado.
Doña Ana de Ulloa, en Sevilla
Don Juan intercepta una carta que Doña Ana escribe a su amado, el marqués de la Mota, citándolo de noche. Se presenta en su lugar, tapado con la capa que le prestó la Mota. Al descubrir el engaño, Doña Ana grita; acude su padre, don Gonzalo de Ulloa, y Don Juan lo mata en el combate antes de huir hacia Dos Hermanas.
La campesina Aminta, el día de su boda con Batricio
Don Juan se presenta en la boda de dos plebeyos, Aminta y Batricio. Engaña a Batricio para separarlo de la novia y, la noche de bodas, se presenta ante Aminta prometiéndole matrimonio. La seduce con esa falsa promesa, la última de las cuatro burlas.
Personajes principales
Más allá de Don Juan, la obra se sostiene sobre un pequeño grupo de personajes cuya función es precisa: un criado que observa y sirve, un padre que muere por defender el honor de su hija, un amigo traicionado sin saberlo.
Don Juan Tenorio
Joven noble español, el «burlador». Es un libertino que cree en la justicia divina pero confía en tener tiempo de arrepentirse antes de morir — «¡Tan largo me lo fiais!», repite. Se dedica a burlar a las mujeres mediante engaños y suplantaciones para deshonrarlas.
Catalinón
Criado y lacayo de Don Juan. Lo salva del naufragio en Tarragona llevándolo hasta la orilla y lo acompaña en la cena final con la estatua de don Gonzalo, la escena que cierra la obra.
Don Gonzalo de Ulloa
Padre de Doña Ana. Muere en combate contra Don Juan al descubrir la deshonra de su hija. Su estatua —el convidado de piedra— acude a la cena a la que Don Juan la invita por burla, y lo arrastra a los infiernos como venganza.
Marqués de la Mota
Amigo de Don Juan y amante de Doña Ana de Ulloa. Le presta su capa sin saber que Don Juan la usará para suplantarlo y deshonrar a Ana en su lugar.
El final: el convidado de piedra y el castigo de Don Juan
De vuelta en Sevilla, Don Juan se topa con la tumba de don Gonzalo y se burla de él, invitándolo a cenar. La estatua acude realmente a la cita, algo que nadie esperaba de un muerto, y a su vez invita a Don Juan y a Catalinón a cenar en su capilla.
Los hechos ⚰️
- Al día siguiente, Don Juan acude a la capilla
- La estatua lo arrastra a los infiernos sin darle tiempo a confesar sus pecados
- Tras su muerte, se restaura la honra de Isabela, Tisbea, Ana y Aminta
Las cuatro mujeres deshonradas quedan libres para casarse con sus pretendientes una vez muerto Don Juan. La obra se lee así como una respuesta moralizante a la idea de que basta con arrepentirse en el último momento para salvarse.
¿Quién escribió «El burlador de Sevilla»? La polémica de la autoría
La atribución tradicional es a Tirso de Molina, sobre una obra conservada en una publicación de hacia 1630. Es la versión que sostienen sin dudarlo estudiosos como Luis Vázquez y José María Ruano de la Haza.
Frente a ella, el filólogo Alfredo Rodríguez López-Vázquez atribuye la obra a Andrés de Claramonte, apoyándose en pruebas métricas, estilísticas e históricas. Una tercera lectura crítica sostiene que tanto «El burlador» como «Tan largo me lo fiais» descienden de un arquetipo común, escrito por Tirso entre 1612 y 1625.
Se ha especulado con que Don Juan se inspiró en el noble sevillano Miguel Mañara, pero la cronología lo descarta: Mañara nació en 1627 y la obra se publicó solo tres años después, cuando ya circulaba desde 1617 una versión previa del argumento. Es una hipótesis sin sustento temporal, no un dato confirmado.
El mito de Don Juan: origen y versiones posteriores
Según el investigador Víctor Said Armesto, las raíces literarias de Don Juan están en los romances gallegos y leoneses medievales, con un precursor llamado «Don Galán». A partir de Tirso, el mito se reescribe una y otra vez:
- «Don Juan», de Molière, más escéptico religiosamente
- «No hay plazo que no se cumpla», de Antonio de Zamora
- «Don Giovanni», de Mozart, con libreto de Lorenzo da Ponte
- «Don Juan o el castigo del libertino», de Carlo Goldoni
- El «Don Juan» de lord Byron y «El estudiante de Salamanca» de Espronceda
- «Don Juan Tenorio», de José Zorrilla
Los especialistas calculan más de dos mil reescrituras y adaptaciones del mito desde el siglo XVII hasta hoy.
El texto de Tirso —o de Claramonte, según la lectura que se siga— sigue siendo el punto de partida de todas ellas. La discusión sobre su autoría no resta nada a lo que la obra fijó de una vez: un personaje que la literatura española proyectó al resto de Europa.
Periodista independiente con 15 años de experiencia en temas sociales y culturales. Apasionado por contar historias que generan impacto en la sociedad. Constantemente en la búsqueda de nuevas voces y perspectivas para enriquecer el debate público.


