Iglesia de San Luis de los Franceses, la joya barroca escondida de Sevilla

agosto 9, 2026

Manuel Delgado

Iglesia de San Luis de los Franceses, la joya barroca escondida de Sevilla

Los hechos

  • Templo barroco construido entre 1699 y 1730 por la Compañía de Jesús.
  • Obra de Leonardo de Figueroa, con columnas salomónicas y fachada-retablo.
  • Declarado Bien de Interés Cultural el 5 de abril de 1946 (código BIC RI-51-0001201).
  • Situado en la Calle San Luis, en el centro histórico de Sevilla.
  • Gestionado hoy por la Diputación Provincial de Sevilla como templo desacralizado.

La Iglesia de San Luis de los Franceses es un templo barroco del siglo XVIII construido entre 1699 y 1730 por la Compañía de Jesús en el centro histórico de Sevilla, y hoy pertenece a la Diputación Provincial. El edificio se levantó como capilla del noviciado jesuita, en un momento en que la orden buscaba consolidar su presencia en la ciudad tras más de siglo y medio de actividad.

El proyecto se atribuye a Leonardo de Figueroa, arquitecto de referencia del Barroco sevillano, que resolvió el templo con una fachada monumental y columnas salomónicas en el interior. La Calle San Luis conserva desde entonces uno de los conjuntos barrocos más completos de la ciudad, hoy abierto a visita pública tras décadas de usos muy distintos al religioso.

Qué es la Iglesia de San Luis de los Franceses

El templo se ubica en la Calle San Luis, en pleno centro histórico de Sevilla, Andalucía. Está catalogado como Monumento, con código BIC RI-51-0001201, una protección declarada el 5 de abril de 1946.

Se construyó entre 1699 y 1730, en pleno auge del estilo Barroco, y se inauguró en 1731. La obra corresponde a Leonardo de Figueroa, uno de los arquitectos que definió la imagen barroca de la ciudad en ese periodo.

Actualmente el edificio es propiedad de la Diputación Provincial de Sevilla, que lo gestiona como templo desacralizado abierto a visitas. No acoge culto religioso regular, sino un uso museístico y cultural.

Historia del edificio

Los jesuitas llegaron a Sevilla en 1554 y construyeron entonces la iglesia de la Anunciación, el único edificio conservado de aquella primera etapa. A comienzos del siglo XVII, Luisa de Medina donó el terreno donde se levantaría después el templo actual, con dos condiciones: ser enterrada en la Capilla Mayor y que el edificio se dedicara a San Luis.

El noviciado se trasladó al lugar en 1609, aunque la construcción del templo que hoy se conoce no arrancó hasta 1699, prolongándose hasta 1730. La inauguración tuvo lugar en 1731, oficiada por el arzobispo Luis de Salcedo y Azcona. Poco después, en 1767, la Real Orden de Carlos III decretó la expulsión de los jesuitas del edificio; la orden regresó en 1817, pero una segunda expulsión en 1835 puso fin definitivo a su presencia.

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Tras 1835 el edificio pasó por usos muy diversos: seminario, convento franciscano, hospital de venerables sacerdotes, fábrica durante el siglo XIX y hospicio hasta bien entrados los años 1960. Ya desacralizado, llegó a emplearse como escenario para representaciones como Don Juan Tenorio, según recoge una única fuente, por lo que conviene tomar este dato con cierta cautela. Desde 1984 la Diputación de Sevilla financia su restauración, un proceso que culminó con la reapertura del templo el 6 de septiembre de 2016, con un nuevo sistema de iluminación.

Por qué se llama San Luis de los Franceses

El nombre remite a San Luis IX de Francia (1214-1270), rey de Francia entre 1226 y su muerte, y único monarca francés canonizado. Era primo hermano de Fernando III de Castilla y León, el rey que reconquistó Sevilla, un vínculo que no pasó inadvertido para quienes eligieron su advocación.

La dedicación al santo respondió a la condición impuesta por Luisa de Medina, la donante del terreno, que pidió que el nuevo templo llevara el nombre de su patrón. A ese motivo se sumó el interés de los jesuitas por estrechar lazos con la monarquía española y la nueva dinastía Borbón, encabezada por Felipe V, en un momento en que la orden buscaba blindarse frente a una eventual expulsión.

Esa intención política queda reflejada en la propia fachada, donde la corona y la flor de lis conviven con la imagen del santo. El símbolo dinástico y el religioso se refuerzan mutuamente en un mismo elemento decorativo.

Qué ver en el interior

La fachada barroca

La fachada se organiza en dos cuerpos con decoración de fachada-retablo, alternando piedra y ladrillo. Está flanqueada por dos torres octogonales, y el segundo cuerpo presenta cinco ventanas, la central enmarcada por columnas salomónicas. Corona el conjunto un escudo de España rematado por tres arcángeles. Delante del templo se había proyectado una plaza que nunca llegó a construirse.

La cúpula y su simbolismo

La planta del templo dibuja una cruz griega, y la cúpula descansa en realidad sobre cuatro pilares huecos que albergan capillas disimuladas tras retablos, balcones y celosías. El interior reúne 16 columnas salomónicas, ocho exentas y ocho adosadas, de las que solo dos, las del altar mayor, son originales. Un tambor circular con amplias ventanas forma una estrella de ocho puntas, conocida como estrella de Salomón. Preside la cúpula la figura de la «Religio», con cruz y palma, rodeada de las inscripciones CHARITAS DEI y CHARITAS PROXIMI, junto a frescos de Lucas Valdés sobre la eucaristía.

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Los retablos y las pinturas

La escultura y la arquitectura del conjunto se deben sobre todo a Duque Cornejo, mientras que la mayoría de las pinturas, realizadas entre 1743 y 1750, son de Domingo Martínez. El retablo mayor preside un lienzo de San Luis que, según una única fuente, se atribuiría a la escuela de Zurbarán, además de una Inmaculada de Duque Cornejo y una Virgen con el Niño manierista anónima de finales del siglo XVI. Seis retablos laterales están dedicados a santos jesuitas, y sobre la puerta principal se conserva un San Ignacio de Loyola pintado por Domingo Martínez hacia 1743. Varios retablos incorporan espejos convexos venecianos de estaño y mercurio, vinculados a la divisa mariana «Speculum sine macula».

La capilla doméstica y la cripta

La capilla doméstica repite la decoración de la iglesia principal y permaneció cerrada al público desde su creación hasta la reapertura tras la restauración. La cripta se visita hoy de forma guiada; según una única fuente, habría albergado al menos 200 cuerpos, cuyos restos se trasladaron tras la rehabilitación del edificio.

Horarios y precios

Antes de planear la visita conviene tener en cuenta que estos datos proceden de una sola fuente y pueden variar, por lo que es recomendable confirmarlos antes de acudir.

Concepto Detalle
Horario de verano (1 julio – 31 agosto) 9:00 – 17:00
Horario resto del año (martes a domingo) 10:00 – 14:00 y 16:00 – 20:00
Cierre de taquilla 15 minutos antes del cierre
Desalojo del templo 10 minutos antes del cierre
Entrada general 4 €
Entrada reducida 2 € (menores de 16 años acompañados, mayores de 65, desempleados, estudiantes hasta 25 años, personas con discapacidad, con justificante)
Residentes acreditados 1 €
Entrada parcial 2 €
Grupos (10 a 20 personas) 2 € por persona
Audioguía (español, inglés, francés, alemán) 3 €
Domingo por la tarde Entrada gratuita

Cómo llegar

El templo se encuentra en la Calle San Luis, en el centro histórico de Sevilla. Desde la Torre del Oro, el trayecto a pie ronda los 35 minutos, unos 2,5 km.

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El itinerario habitual parte de la Torre del Oro hacia la Puerta de Jerez y sigue por la Avenida de la Constitución, donde se dejan atrás el Archivo de Indias, la Catedral y la Giralda. Continúa hasta la Plaza de San Francisco, junto al Ayuntamiento, y después hasta la Plaza del Salvador, donde se alza la Iglesia del Salvador.

Desde ahí, la ruta avanza por la Calle Cuna y la Calle Laraña hasta la Plaza de la Encarnación, donde se levantan Las Setas de Sevilla. El recorrido prosigue por la Calle Regina y la Calle San Juan de la Palma, a la altura del Palacio de las Dueñas, y enlaza con la Calle Bustos Tavera antes de desembocar en la Calle San Luis.

Visitas guiadas

La visita guiada de la Iglesia de San Luis de los Franceses se plantea como complemento natural del recorrido libre, y se compara con la de la Iglesia del Salvador, su «hermana pequeña», realizada por el mismo equipo de artistas y restauradores. El recorrido incluye la iglesia, la capilla doméstica y la cripta.

Tiene una duración de 60 minutos, se realiza a pie, es apto para todos los públicos y está parcialmente adaptado para personas con movilidad reducida. El punto de encuentro es la puerta del templo, donde el guía está presente 15 minutos antes del inicio. La disponibilidad depende de los aforos del monumento, por lo que conviene reservar con antelación; existe también la opción de grupos privados con fecha y hora a elegir. A título de ejemplo, algunas fuentes citan un horario habitual en domingo a las 11:00, aunque conviene verificar la disponibilidad real antes de reservar.

Las condiciones de cancelación permiten anular de forma gratuita hasta 24 horas antes por parte del cliente; la organización, por su lado, puede cancelar por falta de participantes con un preaviso de 12 horas y reembolso.

El templo, tras dos siglos de usos muy distintos, se conserva hoy como uno de los conjuntos barrocos más completos del centro de Sevilla.